Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/01/20
Vol. 2, Núm. 1, pp. 45-49 Aceptado (Acepted): 2018/03/14
ISSN 2661-6904
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el puesto vacante, realizar la requisición de personal, y la fase de reclutamiento con el
almacenamiento de las bases de datos de los candidatos disponibles (Palencia, 2015).
De esta manera cuando la organización ha conseguido un número determinado de
candidatos, se inicia un proceso para escoger a quienes concuerdan de mejor manera con
los requisitos del puesto, para Vértice (2008), se citan a los candidatos para que acudan a
realizar los test de selección, con estas pruebas se procura hacer un filtro inicial, se evalúa
rasgos de personalidad, habilidades, conocimientos, actitudes e intereses, a través de
cuestionarios estandarizados.
La aplicación de este tipo de pruebas tiene como característica identificar qué candidato
se podría adaptar de mejor manera al puesto y ofrecerá a la organización el mejor
desempeño posible, se evita elegir a candidatos sesgando la elección por raza, sexo, aspecto
físico, estas particularidades dan como resultado una relación positiva entre el costo de
selección y la eficiencia del proceso (Vértice, 2008).
La forma de conseguir que se puedan comparar las variables de requisitos del puesto y el
perfil de los candidatos es a través de las pruebas de selección, para Palencia (2015) la
introducción de conceptos estadísticos para la lectura de los resultados de las pruebas,
permite predecir el éxito de una persona en un puesto y su desarrollo dentro de la
organización.
Para evitar que se produzca el fracaso de la selección de un candidato dentro de la
organización es necesario analizar varios factores como su competencia, motivación,
personalidad, conductas, lo que se conoce como el análisis del perfil duro y perfil suave
(Vértice, 2008). Se entiende por perfil duro factores como: años de experiencia, formación,
idiomas, conocimientos, experiencia laboral entre otros; y se conoce como perfil suave las
competencias que posea el candidato y que se adecuen a las necesidades del puesto (Jaume,
2012).
Como se mencionó anteriormente las organizaciones aplican una amplia gama de
pruebas a sus candidatos, entre las más importantes están (Vértice, 2008):
Pruebas sicológicas o de personalidad: Constituyen el tipo de pruebas más
comunes y utilizadas para medir rasgos de personalidad, las tendencias del carácter,
estabilidad emocional, etc; se realizan como cuestionario y son de gran efectividad
puesto que las respuestas son poco modificables; entre las más usadas están:
inventario de temperamento de Guilford y Zimmerman y 16 PF de Catell.
Test proyectivos: Buscan mostrar aspectos más intrínsecos de la personalidad de los
candidatos, así como también predecir comportamientos que pudieran darse o no
ante ciertas situaciones determinadas, por la complejidad de la interpretación es
recomendable que lo realice un experto, las más usadas son: Test de Rorschach o
test de las manchas, test de Wartegg,
Pruebas de inteligencia, aptitudes o psicotécnicas: Buscan conocer cuál es el grado
intelectual de los candidatos, así como su velocidad de reacción, nivel de atención y
coordinación. Entre las principales están: test de inteligencia, complementos de
imágenes, razonamiento verbal, razonamiento no verbal, test BV53 de Bonnardel,
entre otros.
Pruebas de conocimiento y de desempeño: El enfoque de este tipo de pruebas se
basa en el análisis de los conocimientos específicos y técnicos de los candidatos, sus
resultados mantienen un alto grado de confiabilidad puesto que las preguntas son