Revista Cuatrimestral   Recibido (Received): 2018/04/28
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Cuidado Integral al paciente diagnosticado con esquizofrenia en el
Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón de Quito
Comprehensive care for patients diagnosed with schizophrenia at the
Sacred Heart Psychiatric Institute of Quito
Mario Patricio Andrade-Vera
1
, María Fernanda Cadena-Vizuete
2
, María José Cabascango-
Guamá
3
.
1
PhD. en Psicología. Director General de NEUMA, BHI. Investigador del Instituto Tecnológico Superior
Libertad. Quito Ecuador. https://orcid.org/0000-0001-9438-6685 mpandrade@itslibertad.edu.ec
2
Licenciada en Ciencias Biológicas. Investigadora del Instituto Tecnológico Superior Libertad. Quito
Ecuador. https://orcid.org/0000-0002-5915-8895 mfcadena@itslibertad.edu.ec
3
Técnica Superior en Enfermería, Graduada del Instituto Tecnológico Superior Libertad.
Resumen: La esquizofrenia es un trastorno mental severo que afecta el proceso del
pensamiento, la percepción, las emociones y el comportamiento de la persona
diagnosticada. En tal circunstancia, el paciente necesita de una intervención
multidisciplinaria para compensar las limitaciones que generan la enfermedad y poder
restablecer en la mayor medida posible el funcionamiento social y permitir la adaptación a
la sociedad del paciente. En este contexto, el objetivo de este estudio consistió en
identificar el nivel de conocimiento del personal de enfermería sobre el cuidado integral a
los pacientes diagnosticados con esquizofrenia. Para esto se desarrolló una investigación de
campo, con enfoque mixto, de nivel exploratorio, diseño no experimental y método
deductivo. Se administró un cuestionario de 15 preguntas cerradas al personal de
enfermería que labora en el Hospital Psiquiátrico Sagrado Corazón de la ciudad de Quito.
Como conclusión, se determinó que la atención al paciente diagnosticado con
esquizofrenia se concentra en controlar la terapia farmacológica y la satisfacción de las
necesidades básicas y de la vida diaria. Hace falta brindar una terapia multidisciplinar,
donde el acompañamiento que brinda el personal se enfoque más en manejar los aspectos
emocionales producto de la sintomatología.
Palabras clave: Esquizofrenia, funciones cognitivas, cuidados de enfermería.
Abstract: Schizophrenia is a severe mental disorder that affects the processes of thought,
perception, emotions, and behavior of the diagnosed person. In this circumstance, the
patient needs a multidisciplinary intervention to compensate for the limitations generated
by the disease and to be able to restore social functioning to the greatest extent possible
and allow the patient's adaptation to society. In this context, the objective of this study was
to identify the level of knowledge of nursing staff about the comprehensive care of patients
diagnosed with schizophrenia. For this, a field investigation was developed, with a mixed
approach, exploratory level, non-experimental design and deductive method. A
questionnaire of 15 closed questions was administered to the nursing staff working at the
Hospital Psiquiátrico Sagrado Corazón in the city of Quito. In conclusion, it was
determined that patient care diagnosed with schizophrenia focuses on controlling drug
therapy and satisfying basic needs and daily life. It is necessary to provide a
multidisciplinary therapy, where the support provided by the nursing staff focuses more on
managing the emotional aspects of the symptomatology. For this, it is recommended to
apply specialized psychiatric nursing processes to provide a therapy that helps patients
improve their diagnosis.
Keywords: Schizophrenia, cognitive functions, nursing care.
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Introducción
La esquizofrenia es una de las enfermedades más invalidantes de los seres humanos,
. Se presenta como un gran reto de salud debido
a su incidencia, su potencial cronicidad y severidad y las consecuencias importantes para la
familia y la sociedad en general. Es un desorden cerebral que deteriora la capacidad de
pensar, manejar emociones, tomar decisiones, relacionarse con los demás y afecta al
conjunto de actividades o procesos psíquicos conscientes o inconscientes. Las personas que
padecen esquizofrenia presentan también pérdida de hábitos e interés, aislamiento social,
depresión y/o irritabilidad (National Collaborating Center for Mental Health, 2014;
Velazco Fajardo, Quintana Rodríguez, Fernández Romero, Alfonso Fernández, & Zamora
Lombardía, 2018; Zaraza Morales & Hernández Holguín, 2016b).
El tratamiento con medicación psicotrópica alivia varios de los síntomas, pero, a pesar
del tratamiento psiquiátrico, los síntomas se mantienen a lo largo de la vida del paciente.
Se estima que sólo uno de cada cinco pacientes con esquizofrenia se recupera
completamente (Alonso Castellotti, 2015).
Esta enfermedad de tipo crónica presenta diferentes tipos de síntomas que no son
exclusivos de la esquizofrenia. Los criterios diagnósticos de la Clasificación Internacional
de las Enfermedades (CIE-10) y del Manual Diagnóstico y Estadísticos de los Trastornos
Mentales (DSM-V) señalan que existen dos categorías de síntomas  
 (American Psychiatric Association, 2016; Organización Mundial de la Salud,
2003; Vargas Baldares, 2013).
Se conocen como síntomas positivos a las actitudes llamativas que realizan los
pacientes, como la extravagancia y el simbolismo de la conducta. Estos síntomas aparecen,
desaparecen o muchas veces no se notan. Para otras, los síntomas se estabilizan con el
tiempo (American Psychiatric Association, 2016; Organización Mundial de la Salud, 2003;
Vargas Baldares, 2013).
Los síntomas positivos incluyen alucinaciones, como ver, oír, oler, decir o sentir cosas
que no son reales, tales como escuchar voces, sentir que otras personas pueden leer su
mente, controlar sus pensamientos o conspirar en contra de ellos. Estos son trastornos
comunes de la percepción, los cuales pueden haber estado presentes por mucho tiempo,
antes de que salgan a la luz (García Cabeza, 2008; Instituto Nacional de la Salud Mental,
2015; Vargas Baldares, 2013).
También son comunes los delirios, es decir el desarrollar creencias falsas que surgen
como consecuencia de la incapacidad para distinguir lo real de lo imaginario. Por ejemplo,
una persona puede creer que las personas que transmiten en la radio o aparecen en la
televisión están hablando directamente con ellos. Estos pacientes pueden creer que están en
peligro o que otros están tratando de hacerles daño (García Cabeza, 2008; Instituto
Nacional de la Salud Mental, 2015; Vargas Baldares, 2013).
Los trastornos del pensamiento se encuentran también dentro de los síntomas positivos,
estos se dan cuando una persona adopta formas extrañas o ilógicas de pensar y organizar
sus ideas. En algunas ocasiones, la persona detiene su discurso en medio de un
pensamiento o hace uso de palabras que no tienen sentido (American Psychiatric
Association, 2016; Organización Mundial de la Salud, 2003; Vargas Baldares, 2013).
Dentro de esta clasificación están también los trastornos del movimiento, cuando una
persona exhibe movimientos corporales anormales. Puede repetir ciertos movimientos una
y otra vez, lo que se conoce como estereotipias. En el otro extremo, puede dejar de
moverse o de hablar por algún tiempo. Es un estado poco común y se denomina catatonia
(American Psychiatric Association, 2016; Organización Mundial de la Salud, 2003; Vargas
Baldares, 2013).
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Por otro lado, los síntomas negativos se refieren a distancia social, dificultad para
expresar emociones y manifestaciones de problemas para funcionar normalmente. Las
personas con síntomas negativos pueden requerir ayuda para la ejecución de sus tareas
diarias. Los síntomas negativos incluyen: hablar con voz apagada, falta de expresión facial
(como una sonrisa o el ceño fruncido), dificultad para sentir felicidad o incapacidad de
sentir placer (anhedonia), problemas para planificar y mantener una actividad (como ir al
supermercado), hablar muy poco con otras personas (incluso cuando es importante), etc.
Los síntomas negativos pueden confundirse con la depresión u otros problemas del estado
de ánimo (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2015; Vargas Baldares, 2013).
Además de los síntomas positivos y negativos, existe otro grupo denominado síntomas
cognitivos. Estos no son fáciles de ver, pero pueden dificultar que la persona mantenga un
trabajo o se cuide por si sola. El nivel de la función cognitiva es uno de los mejores
indicadores de la capacidad de una persona para mejorar su funcionamiento general. A
menudo, estos síntomas se detectan solo cuando se realizan pruebas específicas. Los
síntomas cognitivos incluyen: dificultad para procesar información y tomar decisiones,
problemas para usar información inmediatamente después de haberla aprendido, dificultad
para enfocar su atención, etc (American Psychiatric Association, 2016; Organización
Mundial de la Salud, 2003; Vargas Baldares, 2013).
Por otra parte, de acuerdo con la guía del Ministerio de Salud y Protección Social de
Colombia (2014), la agitación y la conducta violenta representan casi el 90% de las
manifestaciones frecuentes en pacientes con esquizofrenia, donde el riesgo de violencia es
aún mayor cuando no se trata la enfermedad. De igual manera, las personas que presentan
esta enfermedad son mucho más propensas a ser víctimas de la violencia de otros o a
hacerse daño a sí mismas. Estos comportamientos tienden a poner en riesgo su integridad y
la de los que lo rodean, por lo cual requieren una acción rápida ya sea en el servicio de
urgencias o de salud mental (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2015).
Las personas que sufren la enfermedad normalmente tienen una mezcla de los todos los
tipos de síntomas, por lo que, si una persona presenta cualquiera de ellos, es importante
buscar los medios para que la persona reciba ayuda de manera inmediata, pues la
enfermedad empeora con el tiempo. La esquizofrenia en no tiene cura, pero con un
adecuado tratamiento, tanto psicológico como médico, se pueden controlar los síntomas y
posibilitar una mejor calidad de vida al paciente , &
Moreno, 2013; Vargas Baldares, 2013).
En varios estudios previos, se ha determinado como los tratamientos para pacientes con
esquizofrenia tienen un porcentaje mayor de eficacia cuando se toma en cuenta la
sociabilidad del paciente. Se ha podido observar cómo las personas con esquizofrenia que
poseen relaciones sociales de apoyo muestran mejores condiciones de vida, menor
presencia de síntomas y menos ingresos hospitalarios que aquellos que carecen de dicho
apoyo (Norman et al., 2005)
Los tratamientos que toman en cuenta la sociabilidad del paciente han demostrado ser
eficaces independientemente del género, la edad de inicio del trastorno, el período de
tiempo transcurrido desde que se desarrolló la patología y el inicio del tratamiento, o el
ajuste premórbido. De igual manera, los pacientes que no poseen vínculos sociales son más
propensos a no completar el tratamiento, lo que aumenta el riesgo de suicidio, incrementa
los costes sanitarios, disminuye la calidad de vida y repercute claramente en las familias y
cuidadores (Gutiérrez, Caqueo, Ferrer, & et al., 2012; Malla, Norman, McLean, &
McIntosh, 2001; Norman et al., 2005).
La aplicación de tratamientos que envuelvan un contacto del paciente con la sociedad es
difícil de emplear, ya que gran parte de las personas que sufren de esquizofrenia cuentan
con escasas redes sociales, conformadas mayoritariamente por familiares. Por
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consiguiente, las personas con esquizofrenia suelen tener una percepción pobre de apoyo
social, especialmente del que proviene de individuos extrafamiliares (Gutiérrez et al.,
2012).
Es por esto que, el personal de enfermería que esta a cargo del cuidado de los pacientes
con esquizofrenia, tiene un papel relevante en el tratamiento de esta enfermedad. Dentro de
los procesos que se aplican en los diferentes tratamientos, los cuidados de enfermería son
un pilar fundamental, ya que son los enfermeros quienes están no solo encargados de
atender sus actividades diarias y de suministrar los medicamentos, sino quienes deben
aplicar terapia social (Velazco Fajardo et al., 2018; Zaraza Morales & Hernández Holguín,
2016a)
Una manera de realizar estas actividades es colaborando en el entrenamiento de
habilidades sociales para el funcionamiento social efectivo, mediante la identificación y
resolución de problemas en actividades de la vida diaria, relaciones sociales, empleo y
ocio. Así el enfoque ya no se orienta hacia los síntomas, sino también a cambios
comportamentales, el entrenamiento en resolución de problemas, habilidades de autonomía
en la vida diaria o habilidades que contribuyen a ejercer un empleo o una ocupación
(Gutiérrez et al., 2012; Zaraza Morales & Hernández Holguín, 2016a).
En este sentido, el acompañamiento que brinda el personal de enfermería debe intentar
mejorar la actitud del paciente ante la enfermedad, disminuir los síntomas positivos como
negativos que se manifiesten y tratar de que se una adherencia al tratamiento
farmacológico. Por lo tanto, es de quien depende mayoritariamente el cumplimiento del
tratamiento para mejorar el funcionamiento social y la adaptación a la sociedad del
paciente (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2015; Ramírez & Müggenburg, 2015;
Tomey & Alligood, 2007).
En tal efecto, este trabajo buscó identificar el nivel de conocimientos que posee el
personal de enfermería sobre la influencia de su accionar en los pacientes a su cargo, y
como estas actividades influyen en el cumplimiento del tratamiento indicado.
Metodología
El presente estudio fue realizado en el Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón de la
ciudad de Quito-Ecuador. Se ejecutó un estudio de campo, con enfoque cuantitativo, de
nivel exploratorio, diseño no experimental y método deductivo. Se aplicó un cuestionario
de diez preguntas cerradas a los 15 enfermeros que atienden a los pacientes hospitalizados
con esquizofrenia. Para el análisis estadístico de los datos se utilizó el software Microsoft
Excel (2016).
Resultados
Mediante la aplicación del cuestionario, se evaluó el conocimiento del personal de
enfermería sobre cuáles son los cuidados óptimos que requieren los pacientes con
esquizofrenia para garantizar una mejora en su diagnóstico.
La totalidad del personal de enfermería maneja de manera adecuada 5 aspectos sobre el
cuidado de enfermería en pacientes con esquizofrenia: observa al paciente para evitar
riesgo de suicidio o fuga, controla signos vitales 3 veces al día, permite al paciente
responsabilizarse por su aseo personal en la medida que pueda hacerlo y brinda cuidado
sobre la dieta sugerida. Cabe destacar que todo el personal de enfermería está consciente
de que sus acciones tienen influencia en el mejoramiento del estado de salud del paciente.
En cuanto a otros aspectos, el personal encuestado difiere en sus respuestas respecto a
los cuidados de enfermería que se brinda a los pacientes con esquizofrenia. En tal sentido,
el 80% del personal de enfermería utiliza sujeciones mecánicas con un paciente agitado o
con conductas hostiles, mientras que el otro 20% prefiere utilizar métodos de contención
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verbales o farmacológicos. El 73.3% del personal ayuda al paciente a disminuir la ansiedad
y los temores hasta que logre mantener la calma, pero el 26.7% dice no ser posible ya que
pueden encontrarse realizando otras actividades. El 66.7% del personal ayuda a conciliar el
sueño a los pacientes, tanto con medidas de comodidad y medicamentos. Estos últimos
consideran que la adherencia de los pacientes a los medicamentos se relaciona con su
estado emocional.
Por otra parte, el 60% orienta al paciente a la realidad ya que toma en cuenta la
sintomatología que incluye ideas delirantes y alucinaciones, aunque sin el uso de una
técnica o de manera sistemática, el 40 % no lo realiza debido a no tener una buena
comunicación con los pacientes.
Discusión
Considerando que la esquizofrenia es una enfermedad discapacitante para el paciente,
pues es un desorden cerebral que deteriora la capacidad de pensar, manejar sus emociones,
tomar decisiones y relacionarse con los demás; el proceso de manejo de la enfermedad y su
tratamiento requiere de una intervención integral. Esto es, el aspecto de salud física,
farmacológico, emocional, incluido el aspecto espiritual y de apoyo social y familiar. En
este sentido, no solo es necesario un equipo médico y de enfermería, sino el aporte de
personal que entienda y canalice el deterioro mental y afectivo del paciente, bajo un trabajo
conjunto y con un mismo objetivo (Crespo-Facorro et al., 2017; Zaraza Morales &
Hernández Holguín, 2016a).
Los cuidados de enfermería son una parte vital en el tratamiento de los pacientes con
esquizofrenia. Uno de los principales objetivos para tratar la esquizofrenia es la
recuperación del funcionamiento social, y se ha demostrado que la mejor manera de
lograrlo es mediante la socialización del paciente. Por consiguiente, al ser el personal de
enfermería quien está en constante contacto con el paciente, es de quien más depende su
mejoría (Gutiérrez et al., 2012; Howard, Leese, & Thornicroft, 2000).
En el caso de esta institución de salud, se debe destacar que el personal de enfermería
está vigilante del paciente con riesgo de fuga y, en especial, con riesgo de cometer suicidio.
Las personas que sufren de esquizofrenia tienen una alta tendencia suicida, un 50% intenta
suicidarse por lo menos una vez en su vida y cerca del 10 al 15 % muere por esta causa. Es
           
ordenan hacer daño a terceros o a ellos mismos. En muchos casos, estas actitudes no
pueden ser controladas por los pacientes, por lo que es vital que las personas que lo rodean
estén pendientes constantemente de cualquier signo o síntoma que pueda derivar en una
conducta agresiva. Por lo tanto, el personal de enfermería debe ser capacitado sobre el
manejo adecuado de los pacientes psiquiátricos ya que, como con todas las enfermedades,
existen protocolos específicos para ellos. En este caso, el distinguir a tiempo ciertos rasgos
del paciente, como estado mental, factores de riesgo presentados previamente (abuso de
sustancias), capacidad cognitiva, etc., son fundamentales para poder otorgar una valoración
adecuada y a tiempo al resto del personal que labora en la institución (Instituto Nacional de
la Salud Mental, 2015; Rebolledo Moller & Lobato Rodríguez, 2005)
En el caso de los pacientes que ya presentan una conducta agresiva, se debe proceder a
aplicar medidas de reclusión o restricción de movimiento, dependiendo de la intensidad de
las actitudes del paciente. En cuanto al tratamiento brindado a los pacientes en estas
condiciones, no existe un consenso sobre cómo se deben manejar estos casos, a pesar de
ser tan delicados debido a la naturaleza de la técnica. Se denota que existen varias formas
de proceder ante un paciente que presenta conductas hostiles, como sujeciones mecánicas,
contención verbal y hasta uso de fármacos. Aunque en realidad quien debe autorizar el tipo
de medida a llevar a cabo es el personal calificado (médico o Profesional Independiente
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con Licencia) autorizado por la organización quienes deben estar siempre presentes en la
institución o a su vez capacitar al personal para que en casos de emergencia puedan actuar
siguiendo un protocolo estandarizado (American Psychiatric Nurses Association, 2014).
Se debe tomar en cuenta que, las medidas de reclusión o restricción deben ser aplicadas
únicamente en casos extremos cuando todas las otras posibilidades han sido agotadas. De
igual manera, antes de aplicar cualquier medida, se debe hacer un análisis personal de cada
paciente al ingresar a la institución para saber sobre su estado mental, físico y en especial
si ha sufrido de abuso físico o sexual. Jamás se debe usar estas medidas como castigo o
coerción (American Psychiatric Nurses Association, 2014).
En cuanto a otros cuidados, todo el personal de enfermería toma los signos vitales tres
veces al día, medida adecuada para mantener un control de los pacientes. Lo que se debe
aclarar al personal de enfermería es que esta frecuencia de toma de signos vitales no es fija,
ya que va a depender de cómo se desenvuelva cada paciente. Ciertas acciones, como velar
por la nutrición y aseo de los pacientes, se están llevando a cabo, pero, al tratarse de
problemas específicos de pacientes esquizofrénicos, no existe una correcta capacitación
sobre como sobrellevar estos casos que requieren un manejo específico (Caminero Luna &
Castelo Sardina, 2012).
Cabe destacar que el conjunto del personal de enfermería está consciente de que sus
acciones van a influenciar directamente en el desarrollo del paciente. Se sabe que el
tratamiento farmacológico ayuda a la recuperación del paciente, pero no es suficiente, ya
que las relaciones sociales se convierten en un pilar en la recuperación. Los familiares y,
en este caso, el personal de enfermería que es quién está en contacto con los pacientes la
mayoría del tiempo, son los encargados de ayudar al paciente a mejorar, por lo que deben
buscar establecer una relación terapéutica, en la cual el profesional de enfermea sea el
instrumento terapéutico, permitiendo un crecimiento personal tanto en el cuidador como en
la persona cuidada (Galvis López, 2015; Zaraza Morales & Hernández Holguín, 2016a).
A pesar de esto, se aprecia que una parte del personal no está pendiente de ciertos
rasgos que presenta el paciente, tales como cuadros de ansiedad o ciertos temores. Por esta
razón, no prestan atención apropiada en el momento adecuado para ayudarle a canalizar su
estado de ánimo. Una de las razones por las cuales no se loga cumplir con este objetivo, es
debido a que no se han podido establecer lazos de confianza entre personal y paciente,
dificultando de esta manera que la persona con esquizofrenia acuda al personal de la
institución cuando presenta algún problema (Ministerio de Sanidad y Consumo, 2009).
En cuanto al sueño, la mayoría del personal ayuda al paciente a lograr el descanso
adecuado. Pero el trabajo del personal de enfermería debe incluir también la
monitorización de los ciclos de sueño de los pacientes, ya que, el deterioro o privación de
un patrón normal de sueño debe ser tomado en cuenta para dar un diagnostico enfermero.
Una alteración en este patrón es uno de los síntomas inespecíficos de un cambio de la fase
premórbida a la fase prodrómica de la esquizofrenia (Crespo-Facorro et al., 2017; The
International Nursing Knowledge Association, 2018).
El personal de enfermería debe velar por el descanso y bienestar del paciente, siendo
este uno de los resultados recomendados de la Clasificación de Resultados de Enfermería
(NOC) Medición de Resultados en Salud. Para lograr este objetivo, el personal de
enfermería debe promover el aprovechamiento del tiempo de sueño y, por otra parte,
brindar educación para el manejo de la medicación, ya que muchas de las medicinas para
tratar los síntomas de la esquizofrenia van a intervenir con el estado emocional del
paciente, por lo tanto deben saber cuándo consumirlos (Apiquian Guitart et al., 2004;
Moorhead, Johnson, Maas, & Swanson, 2014; Servicio Murciano De Salud, 2009; The
International Nursing Knowledge Association, 2018).
Conclusiones
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Al observar los resultados, se muestra que no existe un consenso entre las acciones de
enfermería que se deben llevar a cabo con los pacientes que sufren de esquizofrenia, en
especial en lo referente a cómo crear un vínculo con ellos, a pesar de que es lo
recomendado para tratar esta enfermedad.
Esto implica, la implementación de mecanismos más efectivos de comunicación e
información para el mismo paciente y sus familiares, con el fin de compensar la necesidad
de apoyo emocional y escucha para lidiar con sus síntomas y abrigar esperanza de
recuperación. En tal circunstancia, se deben crear mecanismos para mantener fluidez en la
comunicación entre el personal que cuida del paciente, los médicos a cargo y los
familiares; sobre la evolución de la enfermedad, los efectos del tratamiento farmacológico,
el manejo de la sintomatología y el incremento del nivel de dependencia para satisfacer las
necesidades de la vida diaria. Esta acción atenúa el impacto de la enfermedad y la realidad
del deterioro que el paciente experimenta a nivel cognitivo.
En este sentido, el papel del personal de enfermería es fundamental en el cuidado del
paciente con esquizofrenia y por esa razón, se debe incrementar el nivel de competencias
que se deben exigir al personal de salud, para el cuidado y manejo de la sintomatología de
los pacientes. Esto incluye, capacitación sobre el conocimiento y la experiencia sobre las
manifestaciones de los ntomas positivos y negativos, tales como alucinaciones, delirios,
pensamientos, fluctuaciones en su estado emocional, crisis de ansiedad y depresión y el
nivel de dependencia que impacta en su estado emocional de manera significativa. Este
aspecto de conocimiento debe ir acompañado de apoyo y seguimiento del personal, por
parte del equipo líder de enfermería. Igualmente, se debe incluir de manera formal la
participación del paciente y familiares en procesos de psicoterapia individual y grupal.
De igual importancia, se debe considerar el nivel de responsabilidad y desgaste
emocional que el personal de enfermería experimenta y su influencia en el clima laboral de
la casa de salud. En esta perspectiva, se abre un espacio importante para la formación
académica del personal de enfermería, bajo la especialidad de enfermería psiquiátrica o
manejo de pacientes con trastornos mentales severos, tales como la psicosis y
esquizofrenia.
Para el efecto, es necesario implementar procedimientos administrativos y sanitarios
sobre las competencias que debe demostrar el personal de salud para el manejo y cuidado
de enfermos psiquiátricos en las unidades de hospitalización y mecanismos para
contrarrestar el desgaste emocional y físico por la realización de esta tarea.
Finalmente, este estudio de aproximación sobre la atención integral de pacientes con
esquizofrenia deja abierto el espacio para impregnar mayor profundidad en futuras
investigaciones sobre la formación de personal de salud especializado para las áreas de
psiquiatría. Por otra parte, se deben ampliar las investigaciones sobre la perspectiva
psicológica en el tratamiento de los pacientes con esquizofrenia, tratados en una unidad
psiquiátrica, con el fin de determinar la relación entre el cuidado integral que brinda el
personal de enfermería al paciente con esquizofrenia y la capacidad de mejora de la calidad
de vida de ellos.
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