Revista Cuatrimestral Recibido (Received): 2018/04/28
Vol.2, Núm.2, pp. 36-45 Aceptado (Acepted): 2018/08/12
ISSN 2661-6904
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Por otro lado, los síntomas negativos se refieren a distancia social, dificultad para
expresar emociones y manifestaciones de problemas para funcionar normalmente. Las
personas con síntomas negativos pueden requerir ayuda para la ejecución de sus tareas
diarias. Los síntomas negativos incluyen: hablar con voz apagada, falta de expresión facial
(como una sonrisa o el ceño fruncido), dificultad para sentir felicidad o incapacidad de
sentir placer (anhedonia), problemas para planificar y mantener una actividad (como ir al
supermercado), hablar muy poco con otras personas (incluso cuando es importante), etc.
Los síntomas negativos pueden confundirse con la depresión u otros problemas del estado
de ánimo (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2015; Vargas Baldares, 2013).
Además de los síntomas positivos y negativos, existe otro grupo denominado síntomas
cognitivos. Estos no son fáciles de ver, pero pueden dificultar que la persona mantenga un
trabajo o se cuide por si sola. El nivel de la función cognitiva es uno de los mejores
indicadores de la capacidad de una persona para mejorar su funcionamiento general. A
menudo, estos síntomas se detectan solo cuando se realizan pruebas específicas. Los
síntomas cognitivos incluyen: dificultad para procesar información y tomar decisiones,
problemas para usar información inmediatamente después de haberla aprendido, dificultad
para enfocar su atención, etc (American Psychiatric Association, 2016; Organización
Mundial de la Salud, 2003; Vargas Baldares, 2013).
Por otra parte, de acuerdo con la guía del Ministerio de Salud y Protección Social de
Colombia (2014), la agitación y la conducta violenta representan casi el 90% de las
manifestaciones frecuentes en pacientes con esquizofrenia, donde el riesgo de violencia es
aún mayor cuando no se trata la enfermedad. De igual manera, las personas que presentan
esta enfermedad son mucho más propensas a ser víctimas de la violencia de otros o a
hacerse daño a sí mismas. Estos comportamientos tienden a poner en riesgo su integridad y
la de los que lo rodean, por lo cual requieren una acción rápida ya sea en el servicio de
urgencias o de salud mental (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2015).
Las personas que sufren la enfermedad normalmente tienen una mezcla de los todos los
tipos de síntomas, por lo que, si una persona presenta cualquiera de ellos, es importante
buscar los medios para que la persona reciba ayuda de manera inmediata, pues la
enfermedad empeora con el tiempo. La esquizofrenia en sí no tiene cura, pero con un
adecuado tratamiento, tanto psicológico como médico, se pueden controlar los síntomas y
posibilitar una mejor calidad de vida al paciente , &
Moreno, 2013; Vargas Baldares, 2013).
En varios estudios previos, se ha determinado como los tratamientos para pacientes con
esquizofrenia tienen un porcentaje mayor de eficacia cuando se toma en cuenta la
sociabilidad del paciente. Se ha podido observar cómo las personas con esquizofrenia que
poseen relaciones sociales de apoyo muestran mejores condiciones de vida, menor
presencia de síntomas y menos ingresos hospitalarios que aquellos que carecen de dicho
apoyo (Norman et al., 2005)
Los tratamientos que toman en cuenta la sociabilidad del paciente han demostrado ser
eficaces independientemente del género, la edad de inicio del trastorno, el período de
tiempo transcurrido desde que se desarrolló la patología y el inicio del tratamiento, o el
ajuste premórbido. De igual manera, los pacientes que no poseen vínculos sociales son más
propensos a no completar el tratamiento, lo que aumenta el riesgo de suicidio, incrementa
los costes sanitarios, disminuye la calidad de vida y repercute claramente en las familias y
cuidadores (Gutiérrez, Caqueo, Ferrer, & et al., 2012; Malla, Norman, McLean, &
McIntosh, 2001; Norman et al., 2005).
La aplicación de tratamientos que envuelvan un contacto del paciente con la sociedad es
difícil de emplear, ya que gran parte de las personas que sufren de esquizofrenia cuentan
con escasas redes sociales, conformadas mayoritariamente por familiares. Por