Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2017/11/23
Vol.2, Núm.1, pp. 11-21 Aceptado (Acepted): 2018/04/19
ISSN 2661-6904
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quirúrgicos hospitalizados sufren complicaciones postoperatorias, la tasa bruta de mortalidad
registrada tras la cirugía mayor es del 0,5–5%, los países industrializados manejan un 50% de
pacientes en el área de hospitalización para una atención quirúrgica y los daños ocasionados son
totalmente evitables (Organización Mundial de la Salud, 2008).
Por tanto, se presenta el reto de mejorar la seguridad de la cirugía en todo el mundo,
definiendo para ello un conjunto básico de normas de seguridad que puedan aplicarse en todos
los Estados Miembros de la OMS, estableciendo que, para garantizar un resultado satisfactorio
de la intervención quirúrgica, se publican una serie de medidas apropiadas antes, durante y
después de las cirugías, junto con listas de verificación que se basan en la simplicidad, amplitud
de aplicación y mensurabilidad continua, a ser empleadas por el equipo.
En este mismo orden de ideas, la Organización Panamericana de la Salud (2012), revela una
revisión bibliográfica sistemática sobre la evolución y las tendencias futuras del hospital,
determinando la visión del mismo como hospital en red, con la incorporación de las tecnologías
de la comunicación e información (TIC) y el manejo de software, lo que ha permitido socializar
y unificar conductas de atención sanitaria en Europa, haciendo públicos los protocolos a un nivel
extramural, optimizando así las buenas prácticas sanitarias (Organización Panamericana de la
Salud, 2012).
En correspondencia con esta tendencia, el Ministerio de Sanidad y Política Social de España
en el 2009, publica el bloque quirúrgico de estándares haciendo la salvedad de su carácter no
normativo, pero alegando que sí se vinculan a los lineamientos y estándares para la acreditación
de funcionamiento de las unidades quirúrgicas, incluyendo elementos como la comunicación del
equipo quirúrgico, el manejo de tecnología, y la aplicación de procesos y disminución de riesgos
para el logro de una cirugía segura; es decir, en un sentido amplio, articula todas las actividades
asistenciales referentes al acto quirúrgico (Ministerio de Sanidad y Política Social, 2009).
A nivel de Latinoamérica se ha adoptado como política de salud el reto sobre la cirugía salva
vidas, que fue emitido por la OMS con el objetivo de promover una cirugía segura bajo un
sistema de control o chequeo pre, trans y postoperatorio (Organización Mundial de la Salud,
2008). En el Ecuador, se destaca el Protocolo de Cirugía Segura presentado por el Ministerio de
Salud Pública (MSP), en respuesta a la demanda de inseguridad del paciente a nivel de país,
como problema de salud pública detectado por la OMS (Ministerio de Salud Pública, 2013).
Esta resolución dispone la aplicación de una Lista de Verificación de Seguridad Quirúrgica, que
se organiza en tres partes, fundamentalmente:
Comprobaciones a realizar antes de la inducción anestésica.
Comprobaciones antes de la incisión quirúrgica.
Comprobaciones previas a que el paciente salga del quirófano.
La aplicación de este formulario se deriva en todo el equipo quirúrgico como participantes,
mencionando a médicos cirujanos y al anestesiólogo, pero el registro de esta verificación recae
en la coordinación de enfermería. Así también sucede en otras casas de salud dependientes del
Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), en donde se aplica este protocolo, pero quien
registra esta lista de verificación es el circulante de quirófano.
Dentro de este grupo se evidencia la gran responsabilidad que debe asumir el equipo de
quirúrgico, y el rol fundamental que desempeñan los profesionales de enfermería en el registro
de esta lista de verificación, destacando la importancia de potenciar el esfuerzo integrado para
disminuir los riesgos quirúrgicos para el paciente.
Adicionalmente, se destaca en el Ministerio de Salud Pública el “Protocolo de Reporte y