Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2017/04/14
Vol.1, Núm.2, pp. 1-10 Aceptado (Acepted): 2017/06/16
ISSN 2661-6904
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Introducción
El lavado de manos es considerado una de las acciones más importantes en la
prevención de Infecciones Asociadas a la Asistencia de Salud (IAAS). En este sentido,
González y Guncay (2009), afirman que esta práctica se comenzó a implementar desde que
el Doctor Ignaz Semmelweis en 1850, demostró la importancia de la higiene de las manos
en la prevención de infecciones hospitalarias. A partir de allí, las instituciones de salud se
han abocado a la aplicación de estrategias para que se implemente la técnica de lavado de
manos, como medida de bioseguridad en la prevención de infecciones intrahospitalarias.
Así mismo, se considera que la higiene de las manos constituye una de las prácticas de
antisepsia más importantes del personal de salud, ya que, las manos son el principal
vehículo de contaminación exógena de las infecciones nosocomiales, aunada a la dispersión
de gérmenes multirresistentes (Naranjo, 2014).
No obstante, numerosos estudios sustentan que existe resistencia en la práctica adecuada
del lavado de manos por parte del personal de salud; es por ello, que la implementación de
las técnicas de lavado de manos en las instituciones de salud constituye en un verdadero
desafío para al adecuado desempeño asistencial y la prevención de infecciones
intrahospitalarias (González y Guncay, 2009).
En cuanto a las infecciones intrahospitalarias, la Organización Mundial de la Salud
(OMS) (2010), indica que existe un aumento de las IAAS, se calcula que existe una
afectación anual de cien millones de pacientes a nivel mundial. Cabe destacar que este
incremento de las IASS es más frecuente en países de ingresos bajos y medianos, lo que
trae como consecuencia el aumento de las estancias hospitalarias, discapacidad a largo
plazo, mayor resistencia de los microorganismos al tratamiento antimicrobiano, enormes
costos adicionales para los sistemas de salud, y elevados costos para los pacientes y sus
familias, además de muertes innecesarias.
Es de importancia mencionar que la OMS (2010), indica que entre las soluciones a las
IAAS, está el garantizar el funcionamiento efectivo de los componentes fundamentales del
control de las infecciones, en los diferentes establecimientos de atención sanitaria y la
aplicación de medidas generales de prevención, en particular las prácticas óptimas de
higiene de las manos en la cabecera del paciente.
Las autoridades de cada institución de salud pública o privada, tienen la responsabilidad
de que el equipo de salud, el cual está en contacto directo con el paciente, tenga
conocimientos en la aplicación de medidas de protección antes y después de realizar
cualquier tipo de procedimiento, tales como el correcto lavado de manos, el uso de
mascarilla y guantes, entre otros; todo esto con la finalidad de proteger al paciente y al
personal asistencial, además de prevenir la diseminación de microorganismos que originan
las infecciones cruzadas. (Huatuco, Molina y Meléndez, 2014)
Tal como se indica anteriormente, la aplicación de las normas de bioseguridad, las
cuales buscan prevenir en el personal de salud y en los pacientes el contagio por la
exposición de agentes infecciosos, físicos, químicos o biológicos, deben ser de
cumplimiento obligatorio en todos los centros de salud (Combol, 2013).
De ahí que el estudio actual tiene como objetivo general analizar el cumplimiento del
lavado de manos clínico, como parte de las medidas de bioseguridad en la prevención de
Infecciones Asociadas a la Atención de Salud (IAAS), por el personal que labora en la
Clínica Jerusalén. A partir de esta investigación, se busca considerar la técnica del lavado