Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2018/08/15
Vol. 2, Núm. 3, pp. 43-52 Aceptado (Acepted): 2018/12/03
ISSN 2661-6904
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embargo cuando existe una elevación de 30 mmHg en la presión sistolica y 10mmHg de
diastolica deben ser vigiladas estrictamente ya que se ha encontrado que algunas gestantes en
esta condiciones terminan desarrollando eclampsia (Cunningham, 2016).
Así mismo, las pacientes que presentaron una presión diastólica superior y sostenida a los
90 mmHg requieren una observación estricta, en este sentido, la medición de la presión arterial
media (PAM ˃87mmHg) es considerada en un alto porcentaje, como un factor confiable no
invasivo para determinar desarrollo de preeclampsia (Palacios, 2018). Así tenemos las
pacientes antes mencionadas, presentaron una Presión Arterial Media de 126mmHg y 106
mmHg respectivamente.
Estudios demuestran que el respectivo aumento de la presión arterial media sobre los valores
basales, se considera un potente factor de pronóstico de daño cerebral, por lo que requieren
mayor vigilancia y tratamiento inmediato por parate del personal de salud (Nápoles Méndez,
2016).
Tal como lo menciona el especialista entrevistado, existen factores específicos de riesgo
que determinan una mayor probabilidad de desarrollar preeclampsia en las pacientes que
acuden a la consulta, en concordancia con lo que dice la literatura. Así; al realizar un análisis
de los datos obtenidos, se encontro que la paciente 11 con 23 sdg expresó una presión arterial
de 135/100, con una historia de antecedentes patológicos de HTA crónica asi como el
antecedente materno de HTA; mientras que la gestante 7 con 27 sdg desarrolló una PA de
140/95 mmHg, con antecedentes personales de litiasis y anemia; historia familiar materna de
preeclampsia y diabetes, estos resultados reafirman la presencia de preeclampsia (Sánchez,
2014) asociada a factores desencadenates altamente predictores.
De igual modo, refiere que las pacientes que presentan anemia asociado a los procesos de
desnutrición, principalmente las relacionadas por deficits de hierro presentan mayor riesgo de
desarrolar preeclampsia. Estas gestantes presentan una capacidad placentaria reducida para
trasferir hierro, así como un deficit en la captación y tranporte de oxígeno con la consecuente
hipoxia del trofoblasto (Hernandez Cruz, 2007).
En los procesos hipertensivos se producen alteraciones en la expansión del volumen
plasmático, que dan como consecuencia, modificaciones en la perfusión utero-placentaria,
disminuyendo el aporte sanguineo y los nutrientes que perjudican el crecimiento tanto
placentario como fetal. En este proceso se ve una disminución de la proteína relacionada con
la captación del hierro materno, que es el Receptor 1 de Tranferrina (TfR1), considerado uno
de los mecanismos transportadores de hierro (Gómez-Gutiérrez, 2013). El experto refiere que
es frecuente la presencia de anemia en las pacientes, y que se ha demostrado que esta patología
concomitante al embarazo, se asocia como un factor de riesgo importante para el desarrollo de
la preeclampsia que no se puede ignorar en su consulta, puesto que es un factor tratable, con
hierro y dieta.
Coincide con la casuística en el hecho de que las mujeres embarazadas con antecedentes
personales o familiares de preeclampsia o de hipertensión, desarrollan preeclampsia (Sánchez,
2014), (Suárez-González, 2014). En estos casos no es necesario esperar que se presente la
hipertensión y o proteinuria, ya los antecedentes en sí son factores predictores (Pacheco-
Romero, 2017).
En cuanto a la admininistración de dieta hiposódica, prescrita para la paciente con
hipertensión por el experto, investigaciones han determinado que no tiene relevancia en la
disminución de la presión arterial, siendo más bien desaconsjada (Cunningham, 2016). Sin
embargo si es importante la administración de calcio, con una ingesta de ≥ 1g/día de calcio
elemental, e implemetar la dosis si tiene alto riego, iniciando la prescripción a las 12 semanas
de gestación, para la disminución significativa de presentar preeclampsia (Ministerio de Salud
Pública, 2016). Tratamiento efectivo, especialmente en pacientes que tiene una dieta baja en