Revista Cuatrimestral “Conecta Libertad” Recibido (Received): 2017/07/11
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Significado del capital social en el desarrollo humano
Meaning of social capital in human development
Isabel Cristina Meléndez-Mogollón
1
, Yuli Fernanda Almenaba Guerrero
2
.
1
Licenciada en Enfermería. Diplomada en Cuidados Perioperatorios. Docente Investigadora del Instituto
Superior Tecnológico Libertad. Quito Ecuador. https://orcid.org/0000-0002-9030-8935
icmelendez@itslibertad.edu.ec
2
Máster en Dirección del Talento Humano. Universidad Especialidades Espíritu Santo. Santo Domingo-
Ecuador. https://orcid.org/0000-0002-4005-4279 yalmenaba@uees.edu.ec
Resumen: El presente trabajo tiene como objetivo principal realizar una revisión teórica
sobre el concepto de Capital Social y su significado en el desarrollo humano en las
sociedades, para lo cual se analizan las posiciones de diferentes autores y las corrientes de
pensamientos dentro de aspectos económicos, sociales, culturales, entre otras. El resultado
es la estructuración de la base teórica, desde su concepción de origen hasta la transformación
de concepción que se ha ido generando. Se presentan un resumen de las características de los
conceptos sobre Capital Social y en la parte final se hacen algunas consideraciones generales
sobre el tema.
Palabras clave: Capital social, desarrollo humano, sociedad, relaciones
Abstract: The main objective of this work is to carry out a theoretical review of the concept
of Social Capital and its meaning in human development in societies, for which the positions
of different authors and the currents of thoughts are analyzed economic, social, cultural, etc.
The result is the structuring of the theoretical basis, from its conception of origin to the
transformation of conception that has been generated. A summary of the characteristics of
the concepts on Social Capital is presented and some general considerations on the subject
are made in the final part.
Keyword: social capital, human development, society, relationships,
Introducción
La denominación de Capital Social, surge de forma espontánea e imprecisa, como
resultado de los procesos sociopolíticos, como parte de la búsqueda de engranar los procesos
productivos con el rol del ser humano. Frente a la necesidad de darle una postura a este
término, los economistas le han atribuido distintos significados de acuerdo al contexto en que
se presente, pero básicamente se considera el stock agregado de todas las formas de capital
de un sistema económico, el capital destinado a la prestación de servicios sociales, el capital
acumulado mediante la inversión pública y el valor de las relaciones sociales (Vargas, 2002).
Estas apreciaciones, conllevan a detallar el origen y conceptualización de este término,
dentro de los aportes en la construcción de la historia, se destacan los trabajos de Bourdieu
(1986), quien afirma que, el capital social es el agregado de los actuales o potenciales
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recursos que están relacionados con la posesión de una red perdurable de relaciones más o
menos institucionalizadas de conocimiento y reconocimiento mutuo, en otras palabras, con
la pertenencia a un grupo, que le brinda a cada uno de los miembros el respaldo del capital
socialmente adquirido. Definición que resalta el elemento relación como uno de los aspectos
que cualifica a este fenómeno como red.
Por otro lado, al revisar el aporte de Coleman (1988), otro doctrinario que realizo valiosos
aportes a la comprensión de este fenómeno, este detalla que, el capital social no es una entidad
aislada, sino una variedad de entidades que tienen dos características en común.
Específicamente plantea que consisten en algún aspecto de la estructura social, y facilitan a
los individuos que están dentro de la estructura realizar ciertas acciones. Esta visión le otorga
una visión pragmática de funcionalidad al CS.
En este contexto, se presenta el aporte de Putnam (1996), que presenta el capital social
como fenómeno encarnado en las normas y redes de compromiso vico parecen ser una
precondición para el desarrollo económico, así como para un gobierno efectivo. Es por ello
que los economistas del desarrollo le designan un valor y trascendencia al civismo.
Dentro de este proceso evolutivo a nivel conceptual y practico, se incorporó el desarrollo
humano al enfoque de desarrollo económico, logrando así humanizar la visión del capital en
la persona. Y es a partir de la Cumbre Mundial de Desarrollo Social , celebrada en la ciudad
de Copenhague, por iniciativa de las Naciones Unidas (1995), que se fusionan los enfoques
de ampliación de oportunidades con el aumento de la productividad y la profundización de
las redes sociales.
Ahora bien, ya desde una visión modernistas, los enfoques del capital humano, apuntan
hacia el aumento de la productividad y se centran en la capacidad del ser humano para lograr
esta producción en materia de bienes y servicios. La perspectiva de la capacidad, sin
embargo, va más allá, y además de contemplar esa función instrumental, puede incluir en su
base de información otras muchas dimensiones de lo que las personas aprecian ser o hacer
con su vida (y esto atañe tanto al valor que puedan dar a la educación como a otros bienes
públicos, como el medioambiente, la seguridad, la salud, etc.) (Sánchez, 2015).
La importancia del capital social y su significado en el desarrollo humano, se sustenta en
definirlo como un bien común, que busca la consecución de una sociedad basada en los
principios de la democracia, con políticas públicas que promuevan el desarrollo económico
y colectivo que fomenten el beneficio para todos.
Metodología
El estudio se desarrolló como una revisión teórica descriptiva donde se realizaron
búsquedas en artículos relevantes sobre el tema utilizando como motores de búsqueda Google
Academic, Scielo, Latindex y Redalyc. Asimismo, se indago en instituciones internacionales
de interés, como lo es las Naciones Unidas y sus programas de desarrollo. Las palabras clave
para buscar en la base de datos incluyeron "Capital Social”, “Desarrollo Humano”, “Capital
Humano”, “Reciprocidad”, “Red social” y Relaciones Humanas”. Los filtros empleados fue
la búsqueda en los últimos 10 años y el uso de operadores boleanos en los descriptores clave.
La información se estructuró de acuerdo al criterio de las autoras como respuesta al propósito
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del estudio, se aplicaron los métodos deductivo-inductivo, histórico-lógico y analítico-
sintético.
Resultados y discusión
En el proceso de reflexionar sobre un significado del Desarrollo Humano ante el Capital
Social, es posible afirmar que están íntimamente ligados y consensuados en el proceso de
crecimiento y desarrollo de un país. Por otro lado, también es posible asumir una postura
contraria y considerar incompatibles las denominaciones “desarrollo humano” y capital
social”, desde el punto de vista del valor de las denominaciones, el desarrollo implica un
fenómeno evolutivo o como proceso de mejoría y el capital como acción acumulativa
(Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2000).
En consecuencia, es necesario adoptar una definición completa, social y contextualizada,
en base a lo cual, es posible conceptualizarlo, como el conjunto de normas, redes y
organizaciones construidas sobre relaciones de confianza y reciprocidad, que contribuyen a
la cohesión, el desarrollo y el bienestar de la sociedad, acomo a la capacidad de sus
miembros para actuar y satisfacer sus necesidades de forma coordinada en beneficio mutuo;
fundamentado en los aportes de los doctrinarios Coleman, Putnam y Bourdieu.
Este potencial de desarrollo colectivo se alimenta de la relación. A su vez, esta red, exige
la existencia de un entorno confiable, institucional o gubernamentalmente estable, que
garantice la reciprocidad.
Es posible que un elemento de participación se en mayor proporción a otros, pero la
estabilidad de un ambiente favorecedor, está visto que es exponencialmente positivo. El
capital en este ámbito se produce y reproduce con facilidad, lo cual genera beneficios o
bienestar colectivo espontáneamente, tanto en el proceso como en resultados (Dubois
Migoya, 2014).
Es entonces, cuando se plantan los beneficios de este capital social y se ejemplifica en la
parábola de Hume como perdida de provechos, de ganancias, de ahorro de esfuerzos, y en
comunidades (Calvente, 2017), es decir, se manifiesta como una forma de protección, de
acceso a bienes, a un estado de salud, a la multiplicación de ganancias con menores esfuerzos
y a un bienestar social, económico, sanitario, educativo, entre muchos otros (Haz, 2015).
El contar con una sociedad cohesionada, que identifica los efectos de sus esfuerzos a nivel
colectivo, es una sociedad consciente de la sustentabilidad de sus proyectos en el tiempo, no
es la suma de capitales, ni menos la acumulación de beneficios (Tirado Serrano, 2001).
No obstante, la cohesión social un elemento indispensable para el desarrollo próspero y
sostenible en el tiempo, pues está constituido por las personas, en donde existirá un beneficio
individual pero el interés social es el que los mantiene vinculados, fortaleciendo valores que
le dan una permanencia en el tiempo, pues pasan a ser tradición.
En este sentido, Duston, citado por Iranzo (2006), identifica tres grandes beneficios del
capital social, como lo son: reducción de costos de transacción, producción de bienes
públicos y el facilitar la constitución de organizaciones de base, dejando claro que las
relaciones sociales producen y reproducen el capital social y este por mismo, produce
beneficios que consolidan esos lazos y vínculos con formalidad.
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Dentro de este fenómeno, interactúan ciertos recursos de las personas, siendo estas
personas los actores, que en su intención de beneficiarse se relacionan empleando sus
recursos sumados como instrumentos con los que aumentar su capacidad de acción y
satisfacer sus objetivos y necesidades, que puede generar un recurso financiero, pero se
revierte en ese colectivo felicitando el desarrollo de una vida prospera en equilibrio y
cooperativismo.
Este sentido de bienestar, como bien se plantea, está vinculado a una sociedad en
desarrollo, por el acceso a servicios públicos, la satisfacción de sus necesidades e incluso el
crecimiento económico de un país. Ha sido tal el esfuerzo en cuantificar esta abstracción que
se presenta un índice a nivel mundial que calcula un promedio simple del índice de esperanza
de vida, el índice de esperanza de vida, el índice de nivel educativo y el índice del PIB real
per cápita (PPA en dólares) ajustado, en base a la información que oferta el Programa de las
Naciones Unidas (2000).
Pero el Desarrollo Humano (DH) no está definido únicamente con esta cifra, ante esto, el
mismo PNUD (2013), sostiene que DH “asume la condición humana como centro del
desarrollo, al construir alternativas a la equidad y a la sostenibilidad en un ambiente
productivo y participativo. Más allá del bienestar o de la disponibilidad de cosas, se trata de
las capacidades o titularidades para disponer de esas cosas. Es potenciar a las personas (y a
las comunidades) para que estén en capacidad de ejercer la elección de sus oportunidades por
mismas”. Definición que resalta los valores de libertad y autonomía, conceptos criticados
por Morín, haciendo el llamado a una definición multidimensional.
Es necesario incorporar a estas consideraciones la caracterización y contextualización
propia de cada grupo, comunidad o sociedad; como también la armonía de los avances
tecnológicos de una nación y sustentabilidad ambiental en la garantía de bienestar con las
generaciones futuras.
El desarrollo no debe confundirse con el crecimiento de la humanidad, pues es necesario
discutir sobre la evolución de los seres humanos en el disfrute de la vida, el avance científico-
técnico en sus modos de coexistencia y la permanencia. En el proceso de evolucionar, el
capital humano se ve inmerso en la posibilidad de visualizar el colectivo en sus procesos
internos de producir mejoras de vida.
En este sentido, ambos aspectos están íntimamente ligados, el Desarrollo Humano es
necesario para el Capital Social y así viceversa, puesto que para que uno exista, el otro debe
estar presente y en el fortalecimiento de uno por consiguiente crece proporcionalmente el
otro. Es por ello que en el análisis presentado por Iranzo (2006), se describe el aporte de
ambos procesos, como lo son: la reivindicación de valores, el civismo con la confianza, la
confirmación de la institucionalidad, la promoción de una sociedad participativa y
responsable, la autorregulación de los miembros, la integración de los actores sociales.
No obstante, en el rescate de aspectos significativos, es necesario resaltar el aporte que
han conseguido grupos socialmente desfavorecidos con la teoría del capital social, en
solidaridad, cohesión y cooperativismo, se han superado problemas sociales como el
analfabetismo, la pobreza, el embarazo adolescente, la criminalidad, violencia, entre otros.
Así como también, se ha empleado en grupos para consolidar redes destructivas con
intenciones delictivas.
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Puesto que es una necesidad humana la vinculación, comunicación y socialización con
otros, en las etapas más tempranas de la vida se evidencian vínculos asociativos para el
disfrute, como lo es el juego, y para la superación de obstáculos como lo son los clubs,
pandillas o grupos. En fin, es este fenómeno una estrategia válida para el abordaje social.
Como reflexión, Masseda y Gómez (2000), colocan sobre la discusión el cuestionamiento
sobre la temporalidad de la vinculación de estos conceptos, con preguntas como ¿Por qué no
se ha hablado antes de estos conceptos?, y, ¿Por qué no se han tenido en cuenta esta relación
para explicar el desarrollo?, asociando la causa de este reconocimiento tardío a la visión
fragmentada de los problemas. Sin embargo, la presencia de problemas económicos a nivel
mundial, al parecer ha favorecido al reconocimiento del poder influyente del capital social
en la resolución de dificultades de desarrollo.
Particularmente, cuando en los procesos de crisis mundial, se ha reconocido la importancia
de la confianza como elemento fundamental para el desarrollo económico, así como lo es la
gobernabilidad como un elemento indispensable para el desarrollo organizacional, entre
muchos otros aportes para el desarrollo humano.
En el diseño de las políticas públicas es importantes reconocer las formas asociativas de
los miembros de una sociedad y las fortalezas sociales para darle solución a los problemas
que enfrentan. En base a la repercusión de estas políticas, que más que un mero diseño, deben
ser una puesta en acción del proyecto de desarrollo de un país.
Por otro lado, en el dilema de la teoría y la práctica, las políticas se confrontan, porque
inevitablemente es necesario esclarecer la orientación de estrategias de desarrollo que sean
cónsonas a la realidad sociocultural del país en consideración a la presencia de elementos
que favorezcan al consumo y producción de capital social, pues, Moyano Estrada (2001), cita
como tesis que el capital social es bajo en situaciones de desigualdad de clase, étnica, raza;
donde la pobreza sea endémica, no existan redes de protección y sea difícil el salir de esto
mediante empleos estables; donde el imperio de la ley sea débil, la clase política no se elija
libremente con el voto, haya hambruna, desempleo crónico, inflación desbocada; en donde
sea imposible planificar un futuro.
Es conveniente analizar las corrientes, enfoques y los respectivos autores que se han
ocupado del análisis del concepto de capital social, con la finalidad de establecer un marco
teórico que se fundamente como referencia en diversos espacios y disciplinas.
El concepto de capital social ha sido estudiado y abordado desde diferentes áreas y
disciplinas que se interaccionan en los procesos de desarrollo; siendo Borurdieu, Coleman y
más recientemente Putnam quienes plantean el término y el concepto de capital social en
relación con las estrategias de desarrollo; es conveniente precisar que el marco conceptual de
Capital Social, ha tenido una constante evolución, con un amplio abanico de definiciones,
tanto del concepto como de sus aplicaciones, por ello, es necesario conocer los diferentes
puntos de vista planteados por diversos autores que se detallan a continuación. (véase Tabla
1).
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Tabla 1. Evolución de las definiciones de Capital Social
Autor y Año
Características del concepto
(Bourdieu P. , 1986)
El conjunto de recursos reales o potenciales a disposición de
los integrantes de una red durable de relaciones más o menos
institucionalizadas; Existen diferentes tipos de recursos,
asumidos como capital para la construcción de relaciones
duraderas más o menos institucionalizadas.
(Coleman J. , 1990)
“el capital social es creado por individuos racionales, que
construyen el capital social para maximizar sus oportunidades
individuales, por lo tanto, el capital social una forma de
contrato hecho entre individuos sometidos por los factores
económicos”, es decir Resalta los recursos socioculturales de
los grupos como base del capital social (.Asociatividad.)
Asume al individuo desde la teoría de decisión racional y se
asume el interés individual como factor relevante del capital
social.
(Putnam R. , 1993)
Define a los CS en Aspectos de la organización social, tales
como la confianza, las normas y las redes, que pueden mejorar
la eficiencia de una sociedad al facilitar la acción coordinada
y la cooperación para el beneficio mutuo; Resalta las redes,
las normas y la confianza como base del capital social. Plantea
relaciones de acción y cooperación en busca del beneficio
mutuo, el desempeño institucional como base de relaciones y
confianza entre Estado y sociedad civil.
(Fukuyama, 1995)
El capital social es aquella parte del capital humano que
permite que cada persona confíe en el otro y que le hace
avanzar a nuevas formas de cooperación social; no de leyes y
de la institucionalidad sino derivados de contenidos éticos y
morales internalizadas por los miembros de una sociedad, es
decir Identifica los recursos morales como fundamento del
capital social.
(Kliksberg, 2016)
El capital social y la cultura son agentes activos del desarrollo
económico y social y constituyen una propuesta viable que
produce resultados efectivos, son Instituciones, relaciones,
actitudes y valores que rigen la interacción interpersonal y
facilitan el desarrollo económico y la democracia
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Fuente: Elaboración propia de la revisión de varios autores (2016).
Se evidencia que el concepto de Capital Social, responde en función de los elementos de
la organización social en relación con el crecimiento y desarrollo económico y territorial,
pobreza, mercado, colectividad fusionados con distintos fenómenos sociales; cada una de
ellas orienta el capital social de distinto modo y énfasis; lo cual conlleva a que los
fundamentos teóricos, de los cuales se desprenden estudios realizados, posean enfoques muy
variados.
Sobre la base de las consideraciones anteriores, el capital social como teoría aborda estudios
sobre desarrollo social y económico considerando aspectos desde los valores sociales ,
normas, comportamiento, niveles de confianza, generación de redes sociales, asociatividad
en función de la colectividad o en el contexto donde se desarrolle, partiendo desde la
concepción de capital social limitado a un colectivo reducido o relacionado con lo
comunitario o buscando un beneficio colectivo para la población sin exclusión de pertenencia
como lo menciona Cabrera ( 2017) en su estudio sobre Capital Social y Desarrollo Humano.
Conclusiones
Después del análisis de la revisión teórica de las diferentes concepciones sobre Capital
social, se determinaron elementos comunes, como lo son las normas, la confianza, la
reciprocidad, redes, reglas y valores que conducen a un beneficio mutuo.
(Woolcock & Narayan,
1998)
Banco Mundial
Enfoque economicista del concepto de capital social. El
capital social favorece la democracia. Se establecen lazos
cercanos (relaciones informales), nexos entre organizaciones
similares favorecen la cooperación, el enfoque de sinergia
para el logro
(Boisier, 2003)
Analiza que al capital social como una práctica social y lo
califica como una “moda desarrollista que no garantiza en
modo alguno, ni la superación de un problema específico, ni
menos la superación del subdesarrollo.
(Barreiro, 2004)
"El capital social son las normas y las redes que permiten a la
gente actuar de manera colectiva. El capital social son las
instituciones, el conjunto de relaciones, actitudes y valores
que determinan las interacciones entre las personas y que
suponen, a la vez, una red social que produce utilidades y
beneficios para las personas que participan."
(González, 2009)
Menciona al Mark Granovetter (1973) estudioso de las redes
sociales de vertiente económica, intuyó que los enfoques de
redes sociales trabajan a partir de estructuras relacionales de
intercambios productivos y que los lazos biles (social,
voluntad, multiplicidad y la relación de múltiples roles) son
necesarios para sostener la acción colectiva.
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En este orden de ideas, la interacción de los elementos mencionados sobre capital social,
conllevan la generación de vida social, relaciones de asociatividad, intereses sociales que
promueven el desarrollo de intereses conjuntos; resulta oportuno citar a Cabrera, en su
investigación titulada: Capital Social y Desarrollo Humano: una aproximación desde las
localidades”, quien menciona:
(…) la corresponsabilidad entre capital social y colectividad demanda de la
articulación de políticas, sociedad civil y Estado que permitan el logro en un
contexto social definido en términos de desarrollo. Esta vinculación requiere del
reconocimiento y acumulación de valores y redes que se articulen en el tejido
cultural de una región, lo que potencializa la estabilización de una comunidad, y
posibilita disminuir los impactos en las divergencias en los niveles de desarrollo
que traspasan la esfera de lo económico y permean lo social. En este escenario, de
corresponsabilidad, la cultura y valores sociales son un factor incidente en el
desarrollo los cuales permiten cohesión y de esta forma crezcan económica y
socialmente, en tal sentido el capital social cobra relevancia.” (2017, pág. 87).
Es evidente entonces que el engranaje entre desarrollo humano y el capital social, se forja
en función de encontrar un punto de equilibrio entre la riqueza económica y la riqueza del
ser humano; esta misma idea es plasmada por Cabrera ( 2017) al mencionar que: “(…) el
capital social, es del conjunto de relaciones, avances y beneficios de una sociedad y de los
individuos que la conforman, basado en el desarrollo de redes de relaciones que fomentan
participación cívica de las personas, y compromiso frente al bien común(…), además indica
que si estos beneficios son asociados a lo que se busca de forma individual producirá
conocimiento, productividad económica y social expresado en mayor desarrollo humano.
A manera de conclusión, se entiende que todos los elementos que corresponden al capital
social, son problemas públicos, cuentan con políticas públicas que luchan contra ellos y no
permiten el desarrollo humano, el mismo que es una meta de todo país, pero requiere de un
alto capital social, no es posible, que no exista sin la presencia del otro, y menos aún es
posible que ambos sobrevivan ante la existencia de unas políticas públicas que ejerzan
acciones catalizadoras de esta cohesión.
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